Hilando Sones, dirigido por Ismael Vásquez Bernabé, es una obra profundamente emotiva y culturalmente significativa que entrelaza las historias de tres personajes y celebra la riqueza del legado indígena en San Pedro Amuzgos, Oaxaca.

Hilando Sones, lo que me cautivó

Lo que más me impactó fue el respeto y la autenticidad con la que se aborda el uso de la lengua original: el amuzgo (Ñomndaa). Desde el comienzo, el director nos dice

“nuestra historia va a ser contada en nuestra propia lengua”

Esta decisión mas allá de ser una reivindicación valiosa de una lengua que ha sido históricamente marginada, también dota al documental con una carga de fuerza emocional y cultural única una jugada muy poderosa para el cineasta, como un acto de visibilización que trasciende fronteras.

El reconocimiento y respeto profundo hacia la lengua amuzga son el corazón de este documental, la historia completa es una declaración de identidad y resistencia que me conmovió por completo.

Hilando Sones no solo es cine; es un tejido de voces, oficios y memorias, Zoila, Donato y Lorenzo representan los hilos esenciales de la comunidad.

La trama y su contexto

Hilando Sones se estrenó oficialmente en 2021 y dura 77 minutos. A través de una narrativa contemplativa, la película narra tres hilos entrelazados: el de Zoila Bernabé, tejedora tradicional; el de Donato Núñez, violinista legendario; y el de Lorenzo, su hijo, quien intenta aprender la música de su padre para preservar su legado.

El uso de estas figuras va más allá de lo anecdótico: Zoila representa un oficio ancestral que está en riesgo de desaparecer; Donato, la memoria cultural; y Lorenzo, el puente hacia el futuro. Esta metáfora del tejido se ve reforzada visualmente por la cinematografía de Michelle Ibaven, imbuida de quietud y sensibilidad, que convierte cada encuadre en un acto de ritual visual.

El documental ha recibido mucho éxito en festivales de renombre como lo son Hot Docs, Morelia, entre otros, y abrió su exhibición comercial en México el 24 de julio.

Ver esta película en su lengua original fue un acto de justicia cultural: el amuzgo, que por tanto tiempo fue objeto de burla y exclusión, cobra vida en formas de canto, pensamiento y emoción, resistiendo la homogeneización.

Para conocer mas sobre este y otros documentales continua leyendo en aleteo.

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