Hay tradiciones que nacen en la costa y viajan con la fuerza de la marea hasta encontrar un nuevo puerto, y Campomar es el máximo exponente de esta travesía. Originarios de Ixtlán del Río, Nayarit, este concepto gastronómico ha logrado transformar los aromas, texturas y sabores de la cocina nayarita para abrirla al mundo. Su novena sucursal acaba de atracar en una de las avenidas más vibrantes de la Ciudad de México, ofreciendo un refugio donde la innovación y la perfección se sirven en cada plato.
La llegada a la corriente
El diseño de la experiencia comienza desde la calle. Con un valet parking convenientemente ubicado a la vuelta de la entrada principal sobre Avenida Presidente Masaryk, el bullicio de Polanco se queda afuera. Al cruzar la puerta, la atmósfera invita a soltar el reloj, dejarse llevar por la hospitalidad y prepararse para un festín ininterrumpido.
La experiencia Campomar, el ritual del ronqueo
Tuvimos la oportunidad de sentarnos a su mesa en un día de ronqueo, una ceremonia donde el respeto por el producto es absoluto. Bajo la batuta del chef invitado Yusuke Kogure, la cocina de Campomar se conviertió en una coreografía visual y de sabores incesantes.
Aquí, el ritmo lo dicta la frescura. La mesa se transforma en un lienzo donde desfilan creaciones que no dan tregua al asombro. Comenzamos con la pureza de los nigiris y un sashimi de tres pescas —atún y pesca blanca— que prácticamente se deshace en el paladar. Casi sin tiempo para asimilar la textura del primer bocado, la corriente trae rollos de atún, salmón, anguila y pesca blanca en una sucesión perfectamente orquestada.
El clímax de la tarde llega con los contrastes: un impecable steak de atún sellado, el clásico tataki y unas tostadas de atún —destacando la frescura y el toque picante del jengibre— que aportan el crujido perfecto. Es una narrativa gastronómica vertiginosa; plato tras plato, cada entrega supera a la anterior, sin dejar espacios vacíos, pero manteniendo la ligereza de la comida del mar.
El maridaje perfecto
Para acompañar este desfile de texturas, dejarse guiar por el maridaje de vino sugerido por la casa es un acierto rotundo, elevando las notas marinas y prolongando la sobremesa. Y para quienes buscan una alternativa sin alcohol, las aguas frescas de maracuyá y pepino son el acompañante ideal, limpiando el paladar entre cada corte y refrescando la experiencia.
La vanguardia del servicio restaurantero tiene una nueva latitud en la capital. Si buscas deleitarte con esta fusión de herencia nayarita y técnica impecable, este es el lugar para anclar tu tarde.
Dónde encontrarlos
La marea de Campomar no solo ha conquistado Polanco; su propuesta nayarita se ha extendido a distintos rincones para que siempre tengas una mesa lista para recibirte. Además de su emblemática sede en Masaryk (Av. Pdte. Masaryk 264, Polanco), cuentan con sucursales en:
- Ciudad de México: Insurgentes (Col. Del Valle Sur) y Mítikah.
- Guadalajara: Providencia y Punto Sur.
- Otras Ciudades: Monterrey (Arboleda), Los Cabos, León (Plaza Mayor) y Puebla (Angelópolis).
Para reservar, revisar los horarios exactos de cada ubicación o ver a detalle todo lo que ofrecen en su menú, visita su sitio web oficial: campomar.





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