Crecimos escuchando leyendas donde las criaturas nocturnas habitaban en las sombras para asustarnos. Sin embargo, estos seres fantásticos quizás solo buscan un amigo. La obra Guille y el nahual le da un giro luminoso a la tradición oral mexicana. De esta forma, nos habla sobre la aceptación, el cuidado mutuo y el enorme valor de abrazar lo diferente.
Para adentrarnos en esta entrañable historia familiar, en aleteo conversamos con Nydia Parra. Ella es una de las actrices principales de la puesta en escena. Platicamos sobre cómo el teatro para las infancias tiene el poder de derribar los prejuicios adultos.
Conversación con Nydia Parra sobre la obra Guille y el nahual
Históricamente, el nahual es una figura que suele inspirar miedo o misterio. Sin embargo, ustedes cambian esa perspectiva. ¿Cómo logran transformar a una criatura tan temida en un símbolo de empatía para conectar con los niños?
Nydia Parra: Nosotros quisimos plasmar la figura del nahual como un alebrije. Por lo tanto, siento que esa imagen es muy amigable para todos. En realidad, nadie sabe cómo son exactamente los nahuales. Sí tenemos esa cultura de hablar de ellos como algo misterioso que da miedo.
Sin embargo, nosotros quisimos acercar esta figura a las infancias como un ser místico, pero muy juguetón y bondadoso. Es alguien diferente, pero al mismo tiempo tiene muchas virtudes. De hecho, si nos damos la oportunidad de conocer a ese ser, podemos ganar su amistad y muchas otras cosas buenas.
La historia plantea el miedo de los adultos ante lo desconocido o lo diferente. De hecho, esto pone en riesgo la amistad de la protagonista. Desde tu trinchera, ¿cómo abordan este mensaje para enseñar que las diferencias jamás deberían ser un obstáculo?
Nydia Parra: Lo abordamos a través de la virtud que tienen las infancias para ver a otros sin prejuicios. Cuando somos niños y vemos a alguien diferente no tenemos esa visión discriminatoria. Lamentablemente, al crecer vamos creando ese miedo a lo desconocido de forma errónea.
Nosotros trabajamos desde esa visión de ser un niño inocente. Un niño no quiere ver esas cosas que los adultos rechazamos. Al contrario, lo ve como algo increíble que le sorprende y que quiere abrazar para conocerlo.
La propuesta no solo habla de cuidar a otro ser vivo en la ficción. Además, lleva este mensaje a la realidad con una iniciativa solidaria para apoyar animales rescatados. ¿De qué manera esta acción enriquece la experiencia emocional del elenco y del público asistente?
Nydia Parra: Justo creo que se vuelve una experiencia completamente inmersiva. Llevas a tu familia al teatro y les dices que donarán comida para ayudar a diversas asociaciones. Luego entran a la función, conocen a personajes increíbles y se enamoran del protagonista.
Por consiguiente, salen con esta mentalidad hermosa de querer adoptar a su propio nahualito. Sabemos que no es posible tener un nahual, pero sí podemos generar más empatía con los animales. Los niños ya traen ese amor en la sangre. Finalmente, uno como adulto también se sensibiliza mucho más tras vivir esto.
Coordenadas para disfrutar la obra Guille y el nahual en familia
Cuestionar nuestros propios miedos siempre es una experiencia que nadie debería perderse. La temporada teatral se presenta desde principios de septiembre hasta mediados de octubre. Hay funciones los sábados y domingos en punto de las trece horas. El punto de encuentro es el foro La Gruta, ubicado en el Centro Cultural Helénico.
La puesta en escena destaca especialmente por su visión incluyente. Algunas funciones contarán con la participación de intérpretes de lengua de señas. Por otro lado, si llevas donaciones para animales rescatados, recibirás un descuento del cincuenta por ciento en tu entrada. Encuentra tus boletos en la página oficial del Helénico y sigue descubriendo la magia del teatro en aleteo.





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