Sábado por la noche en la colonia Ciudad de los Deportes. Las calles respiran apacibles el ocaso de uno de los últimos fines de semana del verano. En donde debería de haber un hervidero de puestos de comida y playeras pirata del Club América, no hay nada más que tranquilidad. Por decisión del Alcalde de la alcaldía Benito Juárez, el Estadio Azulcrema vivirá su jornada sabatina a puerta cerrada.
Hoy se juega la jornada 7 del futbol mexicano y el Club América recibe a uno de sus rivales más incómodos, el Pachuca. También bautizado como el “Papachuca” por algún sector del periodismo deportivo, debido a las dolorosas derrotas que le ha propinado al América en instancias decisivas. Hoy “El Tuzo” del Jimmy Lozano ronda la parte alta de la tabla y se enfrenta a un América que parece retomar el vuelo después de una racha con muchas dudas.
Los estadios vacíos son desoladores. No creo que exista un silencio más incómodo que el de las gradas ausentes de aficionados segundos antes de iniciar un partido. En el estadio solo presenciaremos el juego la prensa, parte del personal del estadio, una ambulancia y los palcos de ambas directivas. Por temas televisivos, el silbatazo inicial se retrasa varios minutos. En Guadalajara juegan Chivas vs Cruz Azul, el partido más atractivo de la jornada. Nos enteramos que las Chivas pierden 2-1 hacia el final del segundo tiempo. Al parecer tendremos que esperar hasta que empaten o meta gol el Chicharito. Es decir, tendremos que esperar por siempre.
Qué tan triste debe ser tener las gradas vacías de un estadio de futbol, para que la administración decida amenizar el momento de espera con “Brillas”, de León Larregui y una selección musical más ecléctica que las referencias musicales de Aleks Sintek. ¡No nos depriman más! En estos momentos sí preferiría escuchar a todo el estadio cantando Mi mayor anhelo de la Banda MS, que la playlist de lunes por la mañana de la administración del Azulcrema.
Por fin acaba el juego en Guadalajara (claro que nunca empataron) y por fin el árbitro central, Ismael Rosario López, pone inicio a las hostilidades. Una bella recompensa que ofrecen los estadios vacíos es que se escucha todo lo que se grita en la cancha. Esto es por momentos muy revelador y al mismo tiempo simpático. Los reclamos al árbitro por alguna falta mal marcada, los gritos entre compañeros, las indicaciones de los técnicos y en ocasiones uno que otro chispazo de humor. En el área de prensa no faltaron las risotadas con alguna reacción o un grito fuera de lugar.
Del América el que más grita después del profe Jardine, es el portero Malagón. Ordena, avisa, da indicaciones. Es los ojos del equipo desde el fondo de la cancha. “¡Orden!”, “¡parado Dago”!, “¡tienes toda la banda Brian!”, “¡acérquense, hasta allá no la llego, no mamen!”. Tiene un amplio repertorio.
El primer gol cae al minuto 21. Un remate de Lichnowsky en el área chica después de un centro raso de Zendejas. El mejor de la cancha en el primer tiempo. Observo con detenimiento a Jardine. Camina, grita, regaña, se apasiona, se engancha con el árbitro hasta que lo amonestan por reclamar.
Después de algunas fallas claras de parte del Pachuca por fin sucede lo esperado. El francés Allan Saint-Maximin pisa por primera vez la cancha del Estadio Azulcrema en un partido oficial. Con la efervescencia que ha generado su llegada al club, este momento debería ser de júbilo y celebración, pero en el estadio la única persona que parece desbordar alegría por su ingreso, es la chica que anuncia las alineaciones y los cambios en el estadio. El francés debuta en total silencio en su propia cancha.
Tras un despeje y un rebote en media cancha, el balón cae en la zona de Saint-Maximin, quien de pronto se encuentra solo y perfilado hacia la portería rival. En un ataque de nervios, el arquero Tuzo Carlos Moreno toma la decisión de salir desaforado a cortar el balón, pensando que le puede ganar la carrera al francés. Lo anterior desde luego no sucede. Allan saca el balón hacia la banda izquierda para recortar al portero y antes de que llegue el defensa al quite, logra rematar a portería con un ángulo complicado. Bola al palo derecho y gol. Segunda anotación en dos partidos seguidos por parte del francés. Por alguna razón a todo México se le viene el nombre de Javier Hernandez a la cabeza.
Todavía hubo un tercer gol de Borja para cerrar la faena, pero fue anulado por una previa falta de la Pantera Zúñiga en la jugada. El América consiguió el triunfo con la misma tranquilidad que se respiró en las inmediaciones del estadio este sábado en la noche.
Ya en la conferencia de prensa, Jimmy Lozano es cuestionado por la derrota y algunos detalles tácticos. Hace referencia al autor del segundo gol, Allan Saint-Maximin: “Este chico, ¿cómo se llama? ¿Maxín?”.
No lo culpo, quizá pensaba en Maxine Woodside. La farándula ya la trae desde la cuna.





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