Hay que decirlo como es y no pasa nada, el clásico más importante de México hoy por hoy, es el Cruz Azul vs América. Esa es la verdad, la actualidad tanto de Chivas como de Pumas no es digna de lo que significan sus nombres para el futbol mexicano. Y los norteños, bueno, quizá algún día trascienda nacionalmente el Clásico regio y nos alcance el fervor más allá de Multimedios, pero por ahora sigue siendo un partido local. La pasión está en el Clásico jóven y punto.
Es la primera vez en la vida que me acredito para un partido. A pesar de tener varios años como periodista musical, jamás había cubierto un evento deportivo y menos un partido de liga. Es más, nunca antes había asistido en temporada regular a tantos juegos del América como lo he hecho este año. Lo hago porque le voy al Ame, pero también porque ha sido un año muy atípico, y no lo digo solamente por el tricampeonato.
América y Ya
Tengo más de 35 años siendo aficionado al futbol, particularmente del América. Lo soy desde que vi destrozadas mis ilusiones de niño una tarde de domingo, con aquel gol de tiro libre del “Tuca” Ferreti en la final contra Pumas 90-91; vi volar a las inmortales águilas africanas de Beenhakker con todo y el Divo de Tepito en los años 90. Al Cuau lo vi debutar con el número 40 y usar después el 23, antes de tener el mérito suficiente para portar dignamente la 10.
Tuve que esperar durante 13 largos años para volver a verlos campeones con el gol del Misionero Castillo en 2002, contra Necaxa; exploté de júbilo junto a medio México cuando sucedió el milagro de Moi Muñoz en 2013 y vi uno de los mejores partidos en la historia de mi vida, en la semifinal del torneo pasado contra el Cruz Azul. Pero no ha sido hasta la remodelación del Estadio Azteca para el mundial 2026, que empecé a asistir con más frecuencia a nuestro nuevo estadio. Me refiero al Estadio Azulcrema, claro.
El Azulcrema del América
No es nada contra el Coloso de Santa Úrsula, pero la realidad es que el Ciudad de los Deportes tiene su encanto. Es un sitio muy futbolero, se trata de un estadio con tradición que, de entrada, es mucho más céntrico que el Azteca; si no vas en auto puedes llegar tranquilamente en Metrobús, pero sobre todo, como es de conocimiento popular, se trata del estadio en dónde mejor se puede apreciar el futbol en toda la Ciudad de México.
El hoy llamado Azulcrema, es un recinto que yo conocí de niño con el nombre de Azulgrana, fue la casa del Atlante durante muchos años, un sitio que vio al “Piojo” Miguel Herrera soltar golpes y patadas sin discreción y hacer los sprints más disparatados con un mullet dorado contoneando en su cabeza. El Azulgrana fue el estadio en donde jugó aquel mítico equipo campeón de Ricardo La Volpe en la temporada 92-93, con un glorioso Rubén Omar Romano haciendo magia sobre el césped jornada tras jornada.
Este mismo lugar también se llamó Estadio Azul, y fue la casa de los de la Noria durante muchos años, el único lugar en donde los cementeros se han sentido verdaderamente en casa, donde jugaron en la temporada del campeonato del 97, y donde su afición empezó a corear la canción de Julieta Venegas como símbolo de romance con su equipo. Esto sucedió apenas el año pasado, cuando el Cruz Azul volvió al estadio de sus amores por un momento para después volverlo a abandonar inexplicablemente.
El peso de esa historia es grande y la realidad es que a la afición del América le costó trabajo asimilar el cambio de domicilio, pero hoy podemos decir que ha hecho de este estadio su casa también.
Estoy aquí por el morbo que me genera todo esto, pero también porque es la temporada en la que vamos por el tetra, con un América que ha despertado las viejas pasiones que tenía de niño. Y me explico: sí soy del Ame, pero la realidad es que muchos momentos de la historia del club los tengo borrosos. Hay una larga lista de directores técnicos y jugadores que simplemente no recuerdo de amarillo.
Hasta hace poco que vi al “pelado” Efraín Juárez en un meme con el brazo dislocado, recordé que había pasado por el club. Era otro momento y un Efraín Juárez con una personalidad radicalmente opuesta a la de ahora. Quizá hasta tímida. Muy lejana a la del fanfarrón que hoy sale a hablar “al chile” en las conferencias de prensa. Hay gente como él que ha pasado por este equipo sin pena ni gloria. Pero hay otros que siguen escribiendo su historia con letras de oro.
Hoy, gracias a este América del profe Jardine, volví a aprenderme la alineación de memoria. He visto los tres últimos campeonatos con la atención que pone un enamorado a cada movimiento que hace su novia cuando baila con ella y no me he perdido una sola jornada de este torneo, esperando que sea la temporada del tetra. Disculpen mi entusiasmo. Pero también hay que decir que detrás de toda la gloria que ha cubierto al América en el tricampeonato, ha estado el Cruz Azul como el rival más digno, dando la cara y haciendo frente a una rivalidad histórica.
Otro Atorado 0-0
Luis Ángel Malagón, “El Caballero de la noche” sale a calentar al césped del Estadio Azulcrema y la afición se vuelve loca, sobre todo las mujeres. Es impresionante lo que provocan algunos porteros en sus seguidoras. Se me pone la piel chinita cuando en el sonido local suena el himno del América. La afición lo corea con fuerza. El resto del equipo sale después, también ovacionado. El primer abucheo de la noche se escucha cuando salen los celestes al campo, el segundo cuando dan su alineación en las pantallas. Jamás pensé ver al Cruz Azul abucheado en este estadio. Estamos por apreciar el tercer round de estos dos equipos en lo que va del año.
Después de que los celestes eliminaron al América de la Concachampions, la herida sigue viva para los azulcremas. Jamás es bueno perder contra el Cruz Azul, pero menos en torneos internacionales. Esa derrota dolió, aunque tampoco es que nos ganaran un campeonato.
La gente detrás de mí empieza a emocionarse cuando pasan Ricardo La Volpe y David Faitelson por la zona de gradas destinada a la prensa. Esta vez transmitirán el partido desde ahí y no desde los palcos.
“Águila desde la cuna”, le suelto a David Faitelson cuando me agarra del hombro para apoyarse mientras pasa entre las butacas. “¡Son los que pagan, wey!”, dice socarrón y me da la mano con complicidad. En el amor no se manda, pienso, mientras los veo colocarse en el set improvisado que arregló la producción de TUDN.
Trilogía Celeste en el Azulcrema
Todo el primer tiempo fue más interesante para el público tratar de salir a cuadro o tomarse una foto con los comentaristas que lo que sucedía en el campo de juego. Demasiado respeto de Vicente Sánchez al América hace que el partido sea trabado por momentos.
Ambos equipos se anulan. Cruz Azul juega a no recibir gol y por más que lo intenten Maguito, Zendejas o Diego Valdés, parece imposible que le anoten al Cruz Azul esta noche. Henry, ¿dónde estás? La ausencia de un centro delantero como Henry Martin se resiente ya de forma evidente en el equipo.
La incapacidad del América para anotar hace que por momentos me entretenga con la pelea que traen dos aficionados con la gente de seguridad del estadio. Están molestos porque no los dejan pasar a orinar por la salida más cercana, destinada a la prensa, pero debido a la presencia de los comentaristas de TUDN, tampoco pueden salir por el otro lado. Regreso mi atención a la cancha con una oportunidad clara que deja ir Fidalgo frente al portero. Maguito, ¡no me hagas esto!
El partido fue más intenso en el segundo tiempo, pero los dos equipos se guardaron las navajas para lo que podría suceder más adelante en el torneo. El Cruz Azul sale triunfante de esta trilogía con dos empates y una victoria. Muy bien, ¡Dale celeste! Solo recuerda que tu estadio ya es nuestro. Nos vemos en la liguilla.
En el futbol no todos los partidos pueden ser gloriosos. Pero hay algunos que se van calentando y que vale la pena seguir de cerca cuando hay rivales dignos.
Como en los verdaderos clásicos.
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