Hay dolores que no caben en las palabras; para todo lo demás, existe Max Richter. Gracias a una fina invitación de Universal Music, Opus 94, y ACT Media tuvimos el privilegio de sumergirnos antes que nadie en la atmósfera sonora de Hamnet, la nueva cinta nominada al Oscar que llegará a los cines la próxima semana.

Vivir este soundtrack en una sala con sonido Dolby fue una experiencia casi táctil. La música de Richter no solo acompaña la tragedia de la familia Shakespeare y la muerte de su hijo; la habita. En Hamnet, las partituras funcionan como un fantasma presente, una arquitectura de cuerdas que sostiene el peso del duelo y la creación artística. Es una obra que confirma a Richter como el gran traductor de nuestras emociones más inefables.

Max Richter y Hamnet

Es imposible escuchar los nuevos pasajes de Hamnet sin sentir el eco de su predecesora espiritual: On the Nature of Daylight.

Si Hamnet es su nueva catedral, On the Nature of Daylight —pieza central de The Blue Notebooks (2004)— fue la primera piedra. Originalmente compuesta como una protesta contra la guerra de Irak, esta obra neoclásica de 6 minutos y 36 segundos, recientemente reeditada en 2025 con una versión orquestal junto a Lorenz Dangel, se convirtió en el himno cinematográfico de la condición humana.

On the Nature of Daylight en Películas

Al igual que promete hacerlo en Hamnet, Richter ha usado este tema para redefinir el cine moderno, convirtiéndose en el atajo emocional predilecto de los directores cuando el guión necesita tocar lo sublime. Estas son las películas donde esa misma sensibilidad que escuchamos en Hamnet ya había dejado su huella:

  • Arrival (La Llegada, 2016): Quizás su uso más icónico, abriendo y cerrando la narrativa circular sobre el tiempo, el amor y la ineludible pérdida.
  • Shutter Island (La Isla Siniestra, 2010): Utilizada para subrayar la tragedia y el trauma en una mente fracturada.
  • Jiro Dreams of Sushi (2011): Aquí, la pieza eleva la dedicación obsesiva a un nivel casi espiritual.
  • Stranger Than Fiction (Más extraño que la ficción, 2006): Aporta una gravedad inesperada a una historia sobre el destino.
  • The Innocents (2016), The Children Act (2017) y The Face of an Angel (2014) completan esta constelación de historias.

Y finalmente Hamnet (2025), es imposible no hablar del desenlace. Agnes entra al Teatro Globe en Londres, un espacio ajeno a su bosque, rodeada de extraños. Al ver la obra, entiende todo como un niño que descubre el mundo, pero con dolor. Ve a «Hamlet» en el escenario (interpretado brillantemente por el hermano mayor del actor que hizo de Hamnet, aplausos al casting), y en ese momento, la realidad se rompe. Ella estira la mano hacia su hijo hecho ficción, y todo el teatro, toda esa gente que no conoció a Hamnet, estira la mano con ella. Es un momento de comunión absoluta, acompañado por la música de Richter, que sin duda se consagra como uno de los mejores cierres en la historia del cine.

Richter nos recuerda que, a veces, la tristeza más profunda es también la más bella. No se pierdan el estreno de Hamnet esta semana; es una cita indispensable para atestiguar cómo la música puede volver a rompernos el corazón y, al mismo tiempo, sanarlo. Y sigue atento a lo que te compartimos en aleteo.

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