¿Te imaginas ganar un premio no solo por cocinar delicioso, sino también por ayudar al planeta? Ese es el espíritu de la Estrella Verde Michelin. La Guía Michelin, famosa por sus estrellas que reconocen la excelencia culinaria en los restaurantes, decidió crear una nueva estrella de color verde para destacar a los restaurantes más ecológicos. En otras palabras, es un reconocimiento especial para chefs y establecimientos que se esfuerzan por ser amigables con el medio ambiente sin dejar de servir comida espectacular. Michelin introdujo esta distinción en 2020 precisamente para premiar a los restaurantes más comprometidos con la gastronomía sostenible. La Estrella Verde Michelin no reemplaza a las estrellas Michelin tradicionales (las que valoran sabor y servicio), sino que se añade como un “sello verde” que refleja el compromiso ambiental de un restaurante. A continuación te explicamos cómo se obtiene esta estrella, qué aspectos evalúa y por qué se ha vuelto tan importante.

¿Cómo se Obtiene una Estrella Verde?

Obtener una Estrella Verde Michelin no es cuestión de suerte, sino de compromiso auténtico con la sostenibilidad. Los mismos inspectores de Michelin que evalúan la calidad culinaria también examinan con lupa las prácticas ecológicas de cada restaurante. Cualquier restaurante presente en la Guía Michelin, ya sea con Estrella, Bib Gourmand o simplemente recomendado, puede aspirar a este galardón. En esencia, se trata de demostrar que la excelencia gastronómica puede ir de la mano con la responsabilidad ambiental.

Entre los aspectos que se evalúan para otorgar una Estrella Verde están:

  • Uso de ingredientes locales y de temporada: se valora que el restaurante obtenga sus productos de proximidad y respete la estacionalidad, apoyando así a productores cercanos y reduciendo su huella de carbono.
  • Gestión responsable de recursos y residuos: incluye el manejo eficiente del agua y la energía en las operaciones diarias, así como un sistema efectivo de reducción, reciclaje o compostaje de desechos.
  • Menús equilibrados y sin desperdicios: los platos deben planificarse para aprovechar al máximo los alimentos, evitando tirar comida innecesariamente y, por ejemplo, reutilizando ingredientes de forma creativa.
  • Educación y cultura sostenible: se valora la capacidad del chef y su equipo para sensibilizar tanto a los comensales como al personal sobre su enfoque sostenible, ya sea explicando el origen de los ingredientes, eliminando plásticos de un solo uso o inculcando prácticas ecológicas en el día a día.

En resumen, Michelin premia a aquellos restaurantes que integran la sostenibilidad en todos los niveles de su actividad, desde la cocina hasta la gestión del negocio. Como dice la propia guía, estos pioneros “están dando forma a un modelo de gastronomía alternativo y ético” al combinar excelencia y “ecorresponsabilidad” en una misma experiencia.

Restaurantes con Estrella Verde Alrededor del Mundo

Un aperitivo elaborado con flores, hierbas y vegetales refleja la creatividad sostenible en la alta cocina. La idea de la Estrella Verde ha prendido en muchos países. De hecho, para 2022 ya había más de 300 restaurantes con Estrella Verde en 21 países. Desde Europa hasta Asia y Norteamérica, cada año más restaurantes lucen orgullosamente este distintivo ambiental junto a sus logros culinarios.

En Europa, un ejemplo famoso es Azurmendi en el País Vasco (España). Este restaurante de Eneko Atxa, con tres estrellas Michelin tradicionales, también obtuvo la Estrella Verde por ser un “referente en sostenibilidad” – ha adaptado su arquitectura, sus productos y hasta tecnología para “cocinar un futuro mejor”. En Estados Unidos, Michelin otorgó sus primeras Green Stars en 2020 a siete restaurantes de California. Incluyendo a iconos como The French Laundry (del chef Thomas Keller) y Chez Panisse (de Alice Waters). Asia no se queda atrás: en Japón, por ejemplo, decenas de restaurantes ya han sido galardonados con la Estrella Verde, incluyendo establecimientos de dos y tres estrellas Michelin que han incorporado prácticas tradicionales y tecnología moderna para reducir su impacto ambiental. Un caso destacado es Kodaiji Wakuden en Kioto, que con dos estrellas Michelin ganó también la Estrella Verde gracias a su menú minimalista de ingredientes propios y de temporada, y proyectos como reforestación local. En resumen, de Tokio a San Francisco, de París a Bangkok, la sostenibilidad se ha convertido en un idioma común en la alta cocina.

La Estrella Verde en México

En los últimos años, la movida de la gastronomía sostenible también llegó a Latinoamérica, incluyendo México. La Guía Michelin puso sus ojos en México por primera vez con sus ediciones de 2024 y 2025, reconociendo no solo la diversidad y talento de su escena gastronómica (desde restaurantes de alta cocina hasta taquerías tradicionales). En esa primera selección mexicana de 2024 se otorgaron seis Estrellas Verdes. Y en 2025 se sumaron dos más, alcanzando un total de ocho restaurantes en México con este sello. Esto posiciona a México como el país pionero de la región en recibir la distinción, demostrando que su cocina puede brillar también por su responsabilidad ecológica.

Los restaurantes sostenibles suelen integrar la naturaleza en su ambiente, incorporando huertos, vegetación y diseños ecológicos en sus espacios. Un ejemplo destacado es Baldío, en la Ciudad de México, cuyo modelo de “cero residuos” y autosuficiencia lo ha convertido en caso de estudio. Este restaurante trabaja con decenas de pequeños productores locales y proyectos de agricultura regenerativa. Cultiva parte de sus ingredientes en sus propias chinampas de Xochimilco. Recolecta 60,000 litros de agua de lluvia al año; y reutiliza todos sus desechos orgánicos mediante técnicas como la fermentación. Medidas así le valieron a Baldío la Estrella Verde, al igual que a otros restaurantes mexicanos con compromisos similares. Entre ellos: Acre (Baja California Sur), Conchas de Piedra (Baja California), Los Danzantes Oaxaca (Oaxaca), Lunario (Baja California) u Olivea Farm to Table (Baja California). Cada uno de ellos con iniciativas sostenibles únicas que van desde granjas propias y energía solar hasta programas de reciclaje creativo. En todos estos casos, la sostenibilidad no solo reduce la huella ambiental, sino que añade valor a la experiencia culinaria.

La Estrella Verde en América Latina

Por supuesto, otros países latinoamericanos también se han sumado a esta tendencia. En Brasil, la Guía Michelin de Río de Janeiro & São Paulo (edición 2024) otorgó tres Estrellas Verdes. Por ejemplo a los restaurantes Tuju, A Casa do Porco y Corrutela, todos en São Paulo. Y en la Argentina, siete restaurantes entre Buenos Aires y Mendoza recibieron la Estrella Verde por sus enfoques sustentables innovadores. Poco a poco, la constelación de estrellas verdes se expande por el mapa latinoamericano, resaltando el compromiso ambiental en culturas culinarias muy diversas.

La Estrella Verde Michelin, Más que un Premio

La Estrella Verde Michelin es más que un premio simbólico: representa un cambio de paradigma en la gastronomía. Michelin, con esta apuesta por la sostenibilidad, refleja una evolución estratégica del sector gastronómico, alineándose con los desafíos ambientales actuales y las expectativas de un consumidor más consciente. Los mejores chefs y restauranteros están demostrando que es viable preservar la identidad culinaria de cada región mientras se adoptan modelos de negocio responsables con el entorno. En palabras de la propia Michelin, la sostenibilidad ha dejado de ser un simple valor añadido para convertirse en una necesidad estructural en la gastronomía del presente y del futuro. En última instancia, la Estrella Verde nos recuerda que se puede brillar en la cocina sin apagar el planeta. Es una invitación tanto para la industria como para los comensales: disfrutar de la buena mesa y, al mismo tiempo, cuidar de la Tierra.

En aleteo creemos que estos reconocimientos no solo celebran la excelencia culinaria, también abren la conversación sobre cómo la gastronomía puede transformar nuestra relación con el planeta. Las estrellas verdes Michelin nos recuerdan que el acto de comer es también un acto cultural y político. Te invitamos a seguir explorando con nosotros más historias que conectan arte, sabor y sostenibilidad.

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