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La entrevista performática “Un mural efímero” de Verónica Gerber Bicecci es un ejercicio de indagación historiográfica que interroga a lxs pintores Diego y Carmen Rivera a la luz de dos de sus obras: “El hombre controlador del universo” (1934) y “Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos” (1932), respectivamente. La entrevista performática parte de la versión del mural de Diego Rivera titulado “El hombre en la encrucijada” (1933), un encargo de Nelson Rockefeller, que fue destruído y luego fue realizado en el Palacio de Bellas Artes para su inauguración. La relectura que hace Gerber Bicecci del mural no se decanta por las discusiones de las izquierdas comunistas ni por una interpretación historicista, sino que se orienta hacia una reflexión que hoy se antoja urgente: la del desastre ecológico que el capitalismo ha provocado y en el cual la industria estadounidense ha tenido una participación central.


Carmen Rivera se hace presente durante la entrevista performática para relatar su experiencia durante la estancia que compartió con Diego Rivera en Estados Unidos. Habla sobre la perspectiva que deseaba plasmar en “Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos”, obra que también plantea una visión sobre el futuro de la humanidad, aunque su punto de vista no ignora las atrocidades que el progreso trae consigo. La de Carmen Rivera es una visión encarnada en el cuerpo de una mujer consciente del potencial de la fertilidad del mundo y de la necesidad de reconocer que no hay bienestar ni porvenir sin lo animal y lo vegetal.


En un extremo del Palacio de Bellas Artes el espectador observa al obrero que mira al futuro, sosteniendo a la máquina pero también sostenido por ella; en el lado opuesto, un lienzo negro con trazos, apenas sugeridos, del boceto de un mural posible aunque efímero, en él la pintura de Carmen Rivera que la presenta a ella misma al centro y a sus costados la industria estadounidense y el pasado precolombino mexicano. De un lado, la visión masculina de un artista central en la cultura mexicana, que se asume capaz de trazar el camino de la revolución social; del otro, la mirada femenina, a ras de suelo, de quien desconfía de una revolución que no incluye a la tierra y al saber ancestral.


El recurso de la entrevista que emplea Verónica Gerber Bicecci le permite al público conocer las visiones de Diego y Carmen Rivera e introduce una lectura que cuestiona la visión humanista y revolucionaria propia del discurso político y pictórico de Diego Rivera a través de la perspectiva, anticipada para su tiempo, de Carmen Rivera. Si la entrevista es, como dice Leonor Arfuch, un género de la voz y la autenticidad, Verónica Gerber Bicecci la ejecuta con maestría al hacer presentes las voces de Diego y Carmen Rivera, sus impresiones, intenciones políticas y hasta temores sobre el futuro de un país aún inestable. El diálogo, que es la base fundamental de la entrevista, se expande con la participación de Misha Marks en la tuba, quien acompaña la conversación entre Verónica Gerber, los murales, sus autores y el público. El acompañamiento sonoro de Marks interviene, a veces discreta y otras literalmente, en una lectura que le resultará fascinante al público que asista a la última de las funciones de “Un mural efímero”. Verónica Gerber interpela al futuro que avizoraron Carmen y Diego Rivera, un futuro que ya es nuestro presente.


“Un mural efímero” se presenta hasta el próximo jueves 5 de agosto, a las 6 de la tarde en el Palacio de Bellas Artes.

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